Consumir jamón no tiene por qué generar residuos. En la cocina actual, cada vez cobra más fuerza el movimiento zero waste, que apuesta por aprovechar todos los ingredientes al máximo, sin desperdicio. Y el jamón, tan sabroso como versátil, ofrece muchas posibilidades más allá de la loncha. Por eso, hoy, en La Casa del Jamón, os mostramos cómo practicar la cocina zero waste con jamón y transformar restos que normalmente se tirarían en auténticos manjares.

Descubriendo la cocina zero waste con jamón

Cuando pensamos en jamón, la primera imagen que viene a la mente son esas finas y brillantes lonchas que se deshacen en la boca. Este es, sin duda, el uso principal y más valorado.

Para garantizar el mínimo desperdicio al lonchear, es crucial contar con un cuchillo bien afilado y una técnica adecuada. Un corte uniforme no solo mejora la experiencia al comer, sino que también permite aprovechar mejor la pieza y reducir los trozos irregulares que podrían ser más difíciles de usar.

No tires la grasa

Pero, antes de llegar a las preciadas lonchas, debemos retirar algunas zonas con grasa. Así, cuando compras una pieza entera, suele incluir zonas con grasa blanca que muchos desechan. Sin embargo, esta parte contiene un sabor concentrado y una textura suave que se funde fácilmente.

¿Cómo podemos aprovecharla? Esta grasa es ideal para cocinar verduras o legumbres. Podemos utilizarla como manteca o aceite, ya que aporta un sabor profundo, ideal para lentejas, judías o repollo.

También la podemos usar a modo de mantequilla en una buena tostada. La grasa se funde con el calor del pan y crea una base sabrosa perfecta para desayunos salados.

Por último, pequeñas cantidades de grasa pueden dar un toque umami a masas de panecillos o quiches.

Corteza y recortes

La corteza y los recortes son otras dos partes que suelen retirarse. Aunque sean más secas y duras, pueden aprovecharse fácilmente.

Por ejemplo, la corteza se puede hacer frita o al microondas, ¡son espectaculares! Y los recortes son un ingrediente perfecto para fondos y sofritos. Si conseguimos sacar unos tacos, estaremos obteniendo un ingrediente genial para preparar croquetas, tortillas, salmorejos, pizzas, salteados…

Tras lonchear todo el jamón, nos queda el hueso. Éste, puede cortarse (o pedirlo ya troceado) para darle una segunda vida en la cocina.

Es perfecto para hacer un rico caldo casero, añadiendo verduras hasta obtener un fondo potente. También es ideal para preparar legumbres o platos asiáticos.

Otros puntos a tener en cuenta en la cocina zero waste con jamón

Finalmente, para que la filosofía zero waste sea completa, es fundamental una buena conservación.

Los recortes y los huesos de jamón se pueden congelar sin problema. El tocino se puede guardar en la nevera o también congelar.

Almacenarlos adecuadamente asegura que no se estropeen y estén listos para usar en cualquier momento, prolongando su vida útil y evitando cualquier tipo de desperdicio.